jue
13. dic 2018

SIGLO XX

Son inventos, reinvenciones, descubrimientos y algunas ideas viejas rejuvenecidas que pueden ayudarnos a combatir la contaminación, a los insectos parásitos de la agricultura, ahuyentar a los ladrones de autos y a sacarle impuesto a la coca para beneficio de todo el país.

Son inventos, reinvenciones, descubrimientos y algunas ideas viejas rejuvenecidas que pueden ayudarnos a combatir la contaminación, a los insectos parásitos de la agricultura, ahuyentar a los ladrones de autos y a sacarle impuesto a la coca para beneficio de todo el país.

Fueron elaborados con escaso presupuesto, mucha iniciativa, sin laboratorios de última generación y con mucho contacto con la realidad.

Roberta Condori del Instituto Simón Bolívar de Uncía reinventó un insecticida en base a t'ola y huaych'a. Preparó un caldo bien hervido en base a esas plantas y con esto puede salvar plantaciones de oca, papa y otros productos afectados por insectos, parásitos y gusanos. El producto es muy efectivo y muy utilizado por los antiguos tatarabuelos de los ayllus, no se utiliza más químicos, que el hervor del agua y los líquidos secretos de la waych´a y la t´ola.

Emilio Huarachi del Instituto Tecnológico Charcas de San pedro ofrece un sistema antirrobos en base a un usb o flash memory conectado a cables con un código o clave y bien ensartado al sistema eléctrico de la movilidad. La instalación cuesta un máximo de 120 bolivianos y los ladrones no podrán mover la movilidad, sino únicamente con una grúa enorme.

Wilsón Huanca del Instituto Simón Bolívar de Uncía consiguió extraerle el alma a la penca de tuna. Virtiendo este líquido consiguió disminuir enormemente la acidez y toxicidad de los arenales de Catavi y así logró una mezcla lista para fabricar azulejos, y material para levantar muros de casas.

Julio César Flores, del Instituto Técnico PIO XII quiere convencer a los cocaleros que organicen sus empresas unipersonales y se inscriban en el régimen general de impuestos. Aclara que así el país conseguirá cobrarles 60 mil bolivianos anuales de impuesto a las utilidades por hectárea de coca sembrada, dice que todo eso multiplicado por las 22 mil hectáreas de coca sembradas en el país se haría una millonada de recaudación para hospitales, carreteras, escuelas y otros beneficios destinados al país.

Aunque ninguna de estas investigaciones logró ocupar los primeros puestos en la Feria de Innovación Tecnológica Productiva de los Institutos Superiores del Norte Potosí, aportan a la aspiración de vivir mejor.

 

 

 

0
0
0
s2smodern